sábado, 9 de junio de 2012


¿Preparados para perdonar?




Editorial publicado en la Sección Opinión, página 25 de la edición del día sábado 9 de 
junio del año 2012.

http://www.laprensagrafica.com/opinion/editorial/267203-ipreparados-para-perdonar.html





Castigar es humano, perdonar es divino, argumento suficiente para frenar, aunque de modo efímero, el ímpetu asesino de Amon Goeth, el nazi que hacía de la matanza al azar en los campos de concentración un deporte cotidiano. Si perdonar fuera fácil, aún las ofensas mínimas, poner la otra mejilla y orar por los que nos persiguen y lastiman serían actos automáticos y no pura palabrería. Los límites del ego hacen durísima la faena y la cultura del desquite impregna nuestro vivir desde la infancia. En cambio, ofreciendo bien por mal, se da la alternativa de conversión al que ofende y, aun dejando de lado a la religión, bastaría con apelar al mutuo respeto y tolerancia para la resolución de todo conflicto.


La dinámica del perdón es compleja. Si los salvadoreños hubiésemos perdonado no seguiríamos de duelo, lamiendo nuestras heridas de guerra en público. Persisten dolor y rencor porque fuimos ingenuos al creer que era suficiente un “perdón y olvido” por decreto. Las partes en contienda han fracasado en mostrar verdadera contrición por los graves daños que se causaron entre sí y a las inocentes víctimas del fuego cruzado. No bastó la tregua militar, más el resultado de la fatiga y la falta de recursos para seguir combatiendo que de una verdadera voluntad de conciliar. Hoy, el reto es hacer honor a nuestra realidad histórica: cada quien reconociendo sus faltas, pidiendo perdón con sincera humildad y, en la medida de lo humanamente posible, reparando los daños, con promesa firme de no repetir la injuria. Pero conceder el perdón no implica impunidad sino más bien un cese de hostilidad o de emociones negativas, es dar la espalda al odio y al rencor en aras de dar oportunidad a una resolución justa y apegada a derecho de todos los conflictos de nuestro pasado.


¿Quién será el árbitro que garantizará la reparación de afrentas, la rehabilitación de ofendidos y la restauración de la autoestima de todas las partes? Los Acuerdos de Paz fueron la base conceptual para tal proceso, pero no más que una plataforma de lanzamiento: Dos décadas después, aún sin armas en las manos, muchos salvadoreños siguen en pie de guerra, víctimas de estrés postraumático, enfrentados entre sí y matándose a recuerdos, en duelo interminable. Nadie muestra clemencia ni se quiere recordar que tampoco es apropiado o digno hacer escarnio de aquellos que estén dispuestos a aceptar culpa y pedir perdón: esto sería venganza… Y la venganza bloquea el acceso a la empatía y la compasión.


Nos falta recorrer un largo trecho para estar a la altura de estas expectativas, pero no somos los únicos que han pasado por transiciones penosas hacia la paz, desde la discordia hacia la reconciliación. Contamos, para no desmayar en el camino, con el ejemplo edificante de pueblos que ahora prosperan en democracia, de naciones reunificadas, de holocaustos irrepetibles gracias a la expansión de la conciencia histórica de los seres humanos.


Somos falibles y capaces de lastimar. El perdón es expresión máxima de humanidad y todos esperamos ser dignos de él, por lo que la reciprocidad es fundamental para convivir dignamente. Hasta el infame Amon Goeth pudo “perdonar” las vidas de un puñado de prisioneros inocentes. Hoy, hay esperanza que en las mentes y corazones de nuestros jóvenes salvadoreños haya espacio y talante propicios para un futuro de fraternidad y tolerancia, es vital educar sus emociones. Demos el primer paso, aunque duela, aunque la pérdida haya sido devastadora. Así ganaremos el respeto de todos, aún de aquellos que se hacen llamar nuestros rivales… o enemigos. 

Espero sus comentarios, amigos.

Hugo Villarroel Ábrego.  

sábado, 21 de abril de 2012




LENGUAS COMO CUCHILLOS

Editorial publicado en Opinión de La Prensa Gráfica, jueves 19 de abril, 2012.



Gracias, amigos, por su interés en mi trabajo.


“La lengua afable es un árbol de vida, la lengua perversa hiere en lo más vivo (Proverbios: capítulo 15, v. 4)”. También se ha dicho que la pluma es más poderosa que la espada y la idea central es el poder de la palabra. Cito a Stephen Hawking: “Algo ocurrió que desencadenó el poder de nuestra imaginación: aprendimos a hablar”. Ya como ondas sonoras o signos impresos, las palabras evocan reacciones en el cerebro de manera tan eficiente que cualquier escenario, aun absurdo, puede reproducirse con exactitud en nuestras mentes.
La conciencia, don divino, surge del lenguaje. Pero el lenguaje, como cualquier otro recurso, pronto se convirtió en arma sofisticada. Vehículo de cultura o herramienta de seducción, coacción u ofensa, la palabra ejerce efectos poderosos sobre el cerebro: creemos lo que nos han dicho que somos. Todo por una necesidad tan importante como el agua, aire o el alimento: el hambre de estímulo. Sin estímulo todo organismo se agota y perece, como ocurre con niños privados de atención y afecto. Algún estímulo es mejor que ninguno y por eso el aislamiento, silencio e indiferencia influyen tanto sobre la conducta. Si el lenguaje es rudo u ofensivo, degrada los espíritus.
Pero palabras elegantes y cultas pueden ser igual de dañinas cuando despiertan o canalizan reacciones peligrosas para la integridad propia o del prójimo y esto lo saben todos los demagogos y muchas figuras públicas.
En un país tan lastimado y en carne viva como El Salvador, urgidos como estamos de una sanación definitiva, duele oír voces airadas, leer escritos coléricos, acusaciones interminables, sin cuartel: El campo de batalla se extiende desde el hogar más humilde hasta la asamblea de los padres de la Patria, la sociedad entera. Somos testigos y cómplices de estos duelos verbales, de lenguas como cuchillos, de adjetivos estériles. Sí, estériles, porque no se puede montar un diálogo fértil si nos ciega la furia, aun cuando la furia esté justificada, aun cuando nos asista la razón.
Cómo y cuándo expresarse es derecho inalienable: las mismas letras del alfabeto y signos de puntuación se usan para escribir los Evangelios, las novelas del marqués de Sade, el Mein Kampf de Hitler o la poesía de Borges y no es lícito coartar la palabra a ángeles o demonios. Hay también derecho a que cada uno se sintonice con lo que quiere leer o escuchar, lo que le gusta o provoca placer, constructivo o destructivo: eso permite que, con fines a veces inconfesables, nuestras mentes sean moldeadas o manipuladas desde temprana edad, tanto por lo que se dice como por lo que se calla.
Es decisión soberana e individual dar uso sabio o necio al don de la palabra. Podemos educar, enseñar belleza, transmitir afecto, informar la verdad y estrechar lazos. O usar estas mismas palabras para lastimar, esparcir mentiras y rumores infundados, intrigar, sembrar prejuicios e intolerancia.
Antes de hacer crítica pública o privada valdría la pena hacer el muy conocido escrutinio del “triple filtro”: ¿Existe una base real o lógica en nuestras palabras? ¿Lo que vamos a decir tiene intenciones bondadosas o constructivas? ¿Servirán mis palabras para algo o para alguien? Lo que entra por la boca no hace impura a la persona, pero sí la mancha lo que sale de ella, son palabras de Cristo. ¿Queremos que nuestras lenguas desborden verdad, bondad y utilidad? ¿O queremos que sean como cuchillos, armas cortantes diseñadas para la desgracia propia y ajena?

martes, 13 de marzo de 2012


¿Qué significa ser salvadoreño?


Editorial publicado en Opinión, La Prensa Gráfica, edición del día 13 de marzo del año 2012.

Muchos se han enojado, por eso, creo, hay algunas posibilidades a considerar:

1. El tema es sensible para el lector promedio;
2. Hay un importante déficit de lectura comprensiva;
3. Somos intolerantes y explosivos para expresar esa intolerancia;
4. Escribo complicado (en serio, por si no lo habían notado, ja, ja);
5. Todas las anteriores.


¿Qué significa ser salvadoreño? ¿En qué dirección va nuestra patria? Me lo preguntaron y me declaré incompetente para responder. Eso irritó mi vocación científica y, en ejercicio mental mitad buceo sin escafandra, mitad harakiri, revisité ideas que se han ido sedimentando en mi memoria. Y en mi búsqueda del tesoro, montañas de guijarros aparte ¿propaganda, eslóganes?, he encontrado muy pocas pepitas de oro.
La propaganda ha calado tan hondo en nuestra médula que al definirnos abundamos en lugares comunes. Como el doctor Frankenstein, queremos insuflar vida a un cadáver mitológico, a un zombi mal llamado “cultura nacional” y derivamos hacia el feísmo, una “acultura” vulgar con muchos padres probables pero ninguno responsable. Esta bastardía se injerta, indolora, en consumidores que devoran todo lo foráneo que alivie su pena existencial. Pero hay síntomas de alguna conciencia de nacionalidad: sonreímos, cómplices, al leer “Poema de amor” de Dalton. Lloramos con el Himno Nacional. Lejos del terruño extrañamos la “Patria Querida”. Pero también hacemos tumulto para las compras de “Black Friday” y cenamos pavo en Thanksgivings. Ejemplos aparte, existe una idea colectiva pero subliminal que nos apelmaza a regañadientes en esta parcela de 20,000 kilómetros cuadrados.
Ortega y Gasset vio en el Estado un ente en metamorfosis continua, legitimado por un “plebiscito cotidiano”: El “sí” o el “no” de cada ser humano, cada día. “Sí” a respetar la ley, trabajar, pagar tributos, capear el temporal. Pero también el “no” de los apóstatas, de los evasores, de los migrantes que marchan en busca de pastos más verdes. Muchos, los más jóvenes y avispados se agitan, indecisos. El “País de la Sonrisa” es una colmena con más obreros que zánganos, pero donde decae la confianza en que la abeja reina merezca tanta entrega, sacrificio y laboriosidad. Se pueden soportar la carestía y las calamidades. “¡Sí se puede!” Pero no sin fe. Algunos sueños deberían volverse realidad para que la ilusión no fallezca y El Salvador necesita sobrevivir a su propio plebiscito cotidiano. El manifiesto diría: “Soy un ser humano. Estoy bien, Tú estás bien. Quiero ser libre y feliz junto al resto de la humanidad”. Parece redundante. Alguno diría “¡Aleluya!” Pero hasta eso hemos perdido, el reconocimiento de lo obvio. Ser persona implica solidaridad de especie, compromiso, un paquete de responsabilidades ¿qué tanto evadimos?, y no tan solo una lista de derechos que tanto demandamos.
Quien dio nombre a nuestro país nos dio el mantra perfecto: “Amaos los unos a los otros”. Amar exige compasión: no lástima sino compartir pasiones, tolerancia y paciencia, un “Mínimum Espiritual”. Hablar de amor en tiempos de depredación del hombre por el hombre suena ingenuo pero justo. En los momentos preapocalípticos los profetas alzaban su voz, llamando al arrepentimiento. No quedan profetas de verdad, por desgracia: no es profesión rentable o estimada en tiempos de agoreros baratos y mercachifles del espíritu. Pero amor y fe dan luz a la sabiduría, esquiva para los muchos que esgrimen argumentos de cajón, pero amante fiel de los pocos que luchan contracorriente para develar la verdad histórica que todos merecemos saber.
Pero estamos desmotivados, tristes. Lobotomizados, somos niños malcriados no aptos para el reparto de las cuotas de responsabilidad. Ignoramos el pasado y también fingimos que no vale la pena enamorarse del futuro.
Sueño con un camino para recorrerlo sin miedo a tropezar con el escepticismo ajeno. Ya estoy haciendo equipaje. Quiero viajar con mis compatriotas, mis amigos. Y quiero, cuando vuelvan a preguntarme qué significa ser salvadoreño, tener una respuesta creíble y enaltecedora. Así sea.

Saquen ustedes sus conclusiones.

Con afecto y respeto

Su amigo, el autor.

martes, 10 de enero de 2012


A menudo nos sentimos aislados, inmersos en un mundo sombrío y hostil. Ya hemos hablado de eso, ha sido parte de tantas tertulias y discusiones que parece no ser relevante añadir más prosa sobre el tema. Y también con imágenes, pausas, sonidos y toda forma plástica, los artistas ponen de manifiesto, una y otra vez, la presencia de esta soledad existencial que parece envolverlo todo. Es cíclico para algunos, permanente para otros, pero cada uno de nosotros, en algún momento, se ha sentido solo. Y tenemos miedo a la soledad. Tenemos miedo a una sensación de aislamiento que parece oprimir el pecho y desquiciar nuestras mentes. Pero como a menudo ocurre con nuestros temores, no siempre hay fundamento para sentirse mal y la mayor parte de veces,estamos solos porque así lo queremos. Veamos:

En primer lugar, estar físicamente solo es, por necesidad un estado transitorio, no permanente. Es la generalización y exageración del perfil temporal de la realidad lo que nos hace sufrir. Aún en las circunstancias más críticas que podamos imaginar, la soledad y aislamiento absolutos no existen. Y estas condiciones tan críticas solo ocurren de manera muy excepcional en la vida de muy pocos seres humanos.
Segundo, la única manera de contemplar nuestro interior, adentrarnos en nuestra mente y comprendernos como seres pensantes es el aislamiento. Un aislamiento que incluye, según muchos maestros de la meditación han explicado, una indispensable desconexión sensorial. Tal desconexión podría angustiar a muchos, ya que la contaminación visual y auditiva nos avasalla minuto a minuto y hemos no solo llegado a tolerar este tumulto de estímulos sino que se ha vuelto una adictiva necesidad. Así, si queremos saber quienes somos, deberemos ver hacia adentro y hacerlo en paz, silencio y, por supuesto, aislados. Aislados y no necesariamente solos, pues hay personas que pueden sentirse agobiados por la soledad rodeados de multitudes y hay otras que, físicamente apartadas de otras personas, se sienten sin embargo en paz, comunión y armonía con toda la humanidad.
Si se desconecta el ruido de fondo y frenamos el ímpetu de nuestros actos, aún el libre fluir de la imaginación podremos ver, bajo la luz propia que todos podemos emitir, la verdadera naturaleza de las cosas. Entonces llegamos a una conclusión fundamental que parece obvia pero a casi siempre, al darla por sentada, pasamos por alto: "Soy un ser humano. Quiero ser parte de esta especie. Quiero ser feliz". Lo trágico de todo esto es que vivimos deseando felicidad para los demás y rogamos por ella para nosotros... Como si la felicidad fuese un don que cae de lo alto, como un regalo, como un maná vital. El milagro ya está hecho: podemos ser felices si queremos y si nos ejercitamos para ello. Felices aún en medio de la adversidad, del sufrimiento cotidiano, aún sabiendo que la muerte levantará cosecha una y otra vez y no quedará ninguno de nosotros a salvo. Ser feliz es un acto de fe pero a la vez una toma de posición, una posición existencial firme basada en la compasión (no lástima sino identificación plena), la paciencia, la tolerancia y el amor. A esto nuestros profetas le llamaban "Sabiduría". No es un anuncio que se hace al mundo: No se dice "soy feliz", por decreto. Se vive feliz haciendo cosas felices, sirviendo al que necesita, asistiendo al ser humano en conflicto, aceptando las penas que nunca son ajenas porque de alguna manera también podrán ser nuestras algún día... Esto es el verdadero amor, que leva a la paz, Nirvana, Iluminación, Estado de Gracia, como quieran llamarle.
No hablo de religiosodad, sino de espiritualidad. Yo he encontrado mis respuestas en Jesús de Nazaret, y eso que soy un fanático de las ciencias psiquiátricas, en especial del análisis transaccional. Otros siguen buscando, o han encontrado en otros grandes espíritus, sus propias respuestas. Solo pido que antes de hacer el próximo movimiento en nuestras vidas pensemos: ¿Estoy siendo honesto? ¿Tengo buenas intenciones? ¿Lo que voy a hacer será constructivo para el mundo? No queremos llegar a la parálisis absoluta: mientras más y más ejercitemos el alma en pensar positivo, menos mecánico será el proceso y mayor gozo habrá en nuestras vidas.

Con gran afecto para los que me leen

Hugo Vilarroel Ábrego.


sábado, 3 de diciembre de 2011

SER LIBRES...


La libertad, ese derecho que damos por descontado. Ese libre tránsito físico y de pensamiento tan poco valorado por lo cotidiano y gratuito... ¿Se puede ser libre? ¿En un mundo cono éste donde a medida que estrechamos y reforzamos el cerco de seguridad a nuestro alrededor vamos recortando, al mismo tiempo, nuestro espacio vital, nuestro campo de juego? ¿Cuándo empezamos a tener miedo, tanto miedo que ya no sabemos a qué temer porque le tememos a todo? Hay incertidumbre, ansiedad flotando, miedo a un futuro que, por estar en construcción, añoramos torcer con ventaja propia...
Basta. Fe y conocimiento, las bases de la sabiduría, son los antídotos universales. Toda comprensión de lo evitable y aún de lo inevitable ayuda a entender este miedo invalidante, aceptarlo como propio, cortejarlo, mentarle la madre y arrugarlo en un puño... este es el principio del fin de toda infelicidad. 

Hasta pronto, no teman. Se puede ser libre aún en cautiverio físico... Pero también se puede ser un prisionero sin que nadie restrinja el paso en ninguna dirección. Recuerden, se nos ha dado el mundo en heredad.

Hugo.

lunes, 10 de enero de 2011


Amigos:

Vi a este padre con sus dos hijitos saludando al crepúsculo, en la playa de San Blas, en La Libertad, El Salvador, el fin de semana recién pasado. Se acercaban las horas de oscuridad pero ellos querían disfrutar un poco más, no estaban listos para dejar el lugar y volver a la rutina de cada día. En ese momento se sentían reyes. Hoy subí la foto a mi portal de Flickr:



jueves, 30 de diciembre de 2010

Cruzando fronteras...



Tomé esta fotografía en agosto del presente año. Podría ser una irrelevante casualidad, pero para mí significó algo en el momento en que enfocaba la lente. Quizás porque yo mismo me sentía, de alguna manera, en transición. Para el observador no hay gran diferencia a ambos lados de la línea. Así, vamos cruzando límites sin que el mundo a nuestro alrededor lo perciba, crecemos en espíritu casi siempre en silencio, sin testigos que den fe del proceso. Luego algo ocurre que despierta la conciencia ajena: "Has cambiado". Yo he cambiado y espero seguir cambiando, pero deseo que ese cambio aporte algo positivo a mí mismo y a mi entorno.

Mi promesa de fin de año es seguir cambiando, mejorando, superándome, por amor, por la necesidad de servir de algo para algo y para alguien.

Dios los bendiga a todos.

Hugo.

martes, 12 de octubre de 2010

UN POEMA PARA LOS MINEROS DE SAN JOSÉ, CON AMOR, DESDE EL SALVADOR.




Cuánta gallardía

Descender a la entraña ciega

De esta tierra

Inmensa

Y tan ajena…

Coraje cotidiano

Faena del minero

Valiente y solidario

Orgulloso

De ser chileno.

Tarea de gigantes

Arrancar minerales

De su tumba de tierra

Cavar laberintos

Sin miedo al miedo

De sentirse pequeños

En el abismo de piedra

De este planeta

Hermanos

Su pena es nuestra pena

Su lejanía nos mata

Pero allá

En lo profundo

En las vísceras de piedra

De la bestia inmensa

Entre sudor, lágrimas

Y oraciones

Su alma trasciende

Su mensaje llega

A los confines del mundo

Adelante

No desmayen compañeros

Hermanos chilenos

Ya llegan refuerzos;

Aire y alimento

Agua y consuelo

Besos de papel

Lágrimas de fuego

Desde arriba enviaremos

Cada día

Se los prometo

Un trocito de cielo








Hugo Villarroel Ábrego

lunes, 23 de agosto de 2010


Amigos míos: hace pocos días, sin que se hiciera cobertura en todos los medios, se realizó un evento en que participaron poetas nacionales en diferentes locaciones de El Salvador:

"Movimiento Poetas del Mundo se reunió en El Salvador del 16 al 21 de agosto. El evento, denominado “Contra la violencia, poetas del mundo en El Salvador” reunió a escritores mesoamericanos y buscó contribuir con los principios de respeto a la vida, la libertad y la justicia, desechando la violencia. La agenda de la jornada incluyó recitales, la discusión y elaboración de un manifiesto mundial contra la violencia en El Salvador. Las jornadas se llevaron a cabo en el Palacio Tecleño de la Cultura y las Artes; Instituto Nacional Damián Villacorta, Santa Tecla; Universidad de El Salvador; Teatro Nacional de El Salvador, entre otros".

La idea central era clara: escribir algunas líneas en contra de la violencia que destroza a nuestro pequeño país. La Revista LetrA-Z me publicó un poema triste pero con dejo de esperanza en los últimos versos... Ojalá y alguno de mis lectores escriba algún comentario sobre estas líneas...



Detalle de "La Cene", del pintor salvadoreño "San Avilés"


Rapsodia en Azul y Blanco


¡Eras tan joven, mi Patria,

Mi amada!

Aún bostezabas

―amanecer de tu existencia―

Entre cantos de gallos

Y estrépito de arados

Rasguñando La corteza de la tierra…

¡Cuán ajena eras

A devaneos perversos

A corrupciones innombrables!

¡A cuánta desolación

Y martirio

Te han sometido!

Siglos y siglos

De temblores, marejadas,

Pestes y guerra sin cuartel…

¡Tantos lutos superpuestos!

Hoy apenas te conozco

Perdida

En tus nuevos atavíos…

Testigo he sido

De tu carrera de trotacalles

De tu ascenso meteórico

Desde las veredas de mi campiña

Hasta los luminosos escenarios

La alfombra roja

Las pasarelas fantasiosas

En que hoy, impúdica, te exhibes.


Pero allá

En lo profundo de tu entraña

Allí

Donde se inventó mi hombría

Sé que tu hambre es por mi carne

Que tus humedades

Se destilan en mi nombre,

Ese nombre que tus labios musitan

En la plegaria de la posesión

Cuando rindes tu pudor

Sin vergüenza

Y de triste modo

En la incondicional entrega

De cada día.

Pero en mi íntima victoria

De saberte tan mía

Encontrarás también

El perdón

A tu depravada ligereza.


¿A quién señalar con el dedo acusador?

¿A ti, Madre Patria

Ingenua criatura

Esclava de su adicción

A las emociones fuertes,

A las pasiones proscritas

Por la natural decencia?

¿O acaso a los asexuados

Pero cultos y dilectos

Proxenetas

Que trafican a la luz pública con tus carnes

Al mejor postor?

¿O acaso apuntará mi dedo

Al augusto prohombre

Al pastor de pueblos

Que reduce a dineros

Y mercancías

Lo intangible,

Lo no contable,

La dignidad de esta raza

Que pariste en soledad?


Pidan perdón

Hijos de la Nueva Babel-Babilonia

Bastardos sin padre conocido:

Pidan perdón Ustedes

Los condenados a medrar

Entre cordillera y cerúlea marejada

En este hogar

Agreste y tierno a un tiempo:

Minúscula geografía

Altiva miseria

Sudor y sangre

Sonrisa sincera…


Hugo Villarroel Ábrego

miércoles, 18 de agosto de 2010

"Fallen", otra foto de mi colección en FLICKR.


AMIGOS Y AMIGAS:

Hace algunos días recibí un correo electrónico de una gran amiga, la doctora en medicina Marina Alabí de Mathus. En ese correo ella me contaba que envió mi cuento "Vagil" a su hija Linn, también médica, por cierto, oncóloga pediatra. Cuando Linn leyó la historia escribió otro correo para su madre y ella tuvo la amabilidad de reenviármelo. Lo posteo en La Jirafa Azul" por dos razones:

1. Se trata de un comentario que me ha calado hondo en lo personal;
2. Este comentario demuestra que si se toca la fibra específica, del corazón de cada ser humano brotan chorros de poesía.

Gracias a Marinita y a Linn por su interés en mi trabajo. Transcribo el correo a continuación:

"Mami:
...He leido el cuento "Vagil", me senti tan identificada con el Dr. Gervasio que termine llorando de la emocion. Creo que Dr. Villarroel describe con exactitud al tipico medico obsesivo compulsivo, que ve en cada paciente un reto y se entrega de lleno luchando por arrebatar de la muerte a cada persona... Creo que es la mision del medico buscar que las personas tengan la oportunidad de seguir viviendo. En consecuencia el medico muchas veces renuncia a las celebraciones, a la familia, a los amigos y, cuando uno viene a darse cuenta, su familia es la gente con que comparte en el hospital... Lo bonito es que cada vez que se gana una batalla se siente orgullo, una felicidad que no tiene descripción... Uno se siente satisfecho porque fue útil, gano el reto, le gano a la muerte. Al final, cuando nos damos cuenta, nuestra familia resulta ser ede mismo paciente que antes era alguien desconocido.... Bueno, usted me entiende por que la contagio de todo lo que vivo en el hospital... y algunas veces nos darán las gracias, otra veces no, pero algo sí es bien cierto: Hay algo superior , Dios, la vida , el universo llámese como se llame eso que nos retribuye de alguna manera, haciendo que la gabacha blanca nos de la fortaleza para enfrentar lo que venga, [ojalá pudiéramos] volvernos intocables, invencibles... Pareciese que [los médicos] somos una especie de agentes secretos, [investigando] qué hay mas allá de lo comprensible para el hombre... Y cada uno recibe su premio por tanto sacrificio, en el momento justo, como en la historia... La verdad es que el escritor ha logrado con su lenguaje sencillo, fluido, transmitir la emocion de cada uno de los personajes de la historia..
Gracias por compartirla conmigo.

Con amor

Su hija Linn."


lunes, 19 de julio de 2010


Rusty hearts: Otra fotografía de mi colección en Flickr.


HUGO VILLARROEL ÁBREGO

martes, 13 de julio de 2010

Amigos y amigas:

El 14 de julio se celebra en El Salvador el día del Médico. También es el día en que se conmemora la toma de la Bastilla, durante la Revolución Francesa. En un 14 de julio, pero de 1933, los nazis se consolidaban como partido único en Alemania. Argentina se rindió ante los ingleses en esa misma fecha, dando fin a la guerra de las Malvinas. Nuestra humilde fiesta local, poco conocida aún en El Salvador, da espacio para que al menos los colegas se saluden entre sí, intercambien (con suerte) algún regalo y puedan degustar una rica cena con sus familiares. Durante ese día muchos médicos trabajarán muy motivados. Otros quizá no sean tan entusiastas... y no les falta razón.




Ser médico en El Salvador no es tarea fácil. Muchos médicos salvadoreños sobreviven con sueldos miserables y pasan, literalmente, hambre y necesidad. Otros ni siquiera tienen una plaza fija con sueldo y trabajan en cualquier cosa para seguir tirando. Aquellos afortunados que pueden optar a un postgrado mantienen viva la esperanza de un día vivir dignamente de su profesión... Muchos lograrán un diploma, que no es en sí mismo un pasaporte al éxito, éxito que para el médico de vocación no implica tan solo ganar dinero. Médicos talentosos no encuentran un nicho laboral, no tienen un padrino que les despeje el camino de obstáculos, carecen de recursos propios que les permitan lanzarse sin temor al competitivo mundo de la medicina privada. Aún aquellos que puedan darse el lujo de tener una clínica bien equipada en una zona rentable, deben hacer esfuerzos para captar, cautivar y mantener una clientela que cada día espera y exige más de ellos. No basta dejar la vida de lado para cursar estudios extensos y profundos... no basta que los estudiantes y médicos jóvenes sean sometidos a deplorables condiciones de trabajo con jornadas inhumanas en cuanto a duración y carga de trabajo... no bastan los maltratos, pan de cada día del estudiante de medicina: visto como nada por los médicos ya graduados y tutores, considerado "aprendiz" por el público usuario en los hospitales escuela. Se debe ser amable, estar bien presentado, ser gentil, compasivo, inteligente, suspicaz, hábil para la abstracción, diestro en la ejecución manual. El médico debe estar actualizado: se espera de él que lea textos, asista a congresos, que esté al día con los últimos avances y retrocesos de la ciencia... Pero además debe ser "correcto": los médicos nunca se enferman, no comen, no duermen, no tienen horario, no tienen privacidad, no tienen una vida personal.

Y la mayoría no se queja. Se bromea al respecto, pero la inmensa mayoría de médicos y médicas se siente orgulloso(a) de su profesión y de la lucha cotidiana que llamamos "ejercicio clínico". De alguna manera, a veces con el orgullo maltrecho y la autoestima a media asta, cada día se presentan a desempeñar lo que muchos llaman trabajo, lo que otros llaman "apostolado". Ninguno de ellos pide ser visto como un vicediós o como habitante del Olimpo, aunque en décadas pretéritas el prestigio público de la Medicina parecía rozar, ante los ojos del pueblo humilde, tales niveles. Se quiere vivir. Con dignidad. Con derecho a ser feliz, a sentirse realizado. No se pide ni se necesita otra cosa.

Saludos a todos los médicos de El Salvador, en su día. Que Dios Todopoderoso nos llene de sabiduría y amor, que no desmayemos en la lucha por perfeccionarnos a través del estudio y la investigación: tanto de los libros de ciencia como de la Palabra de Dios.

Hasta la vista.


jueves, 8 de julio de 2010

Amigos:

Hace un par de años me contactó Russo Dylan Galeas, hombre fuerte en quehacer literario, incansable luchador desde la trinchera de "Poetas Trabajando", un proyecto cultural y literario honesto y libre de compromiso. Russo me pedía libertad para postear en su foro literario mi primera novela, "En el Nombre de David". Poetas Trabajando tiene nuevo formato y actualiza sus contenidos.


Poliandra: Macro (una foto que tomé hace menos de una semana)


Russo me escribió hace pocas horas y ha escrito unas palabras sobre mi libro. Quiero compartir esas palabras con ustedes, palabras que me han emocionado.


Encuentro Con Hugo Villarroel Abrego y "En El Nombre de David".


"He leído y releído su novela, en mi opinión es uno de los más elevados trabajos literarios que he leído de escritores de nuestra patria incluyendo literatura universal. Sus trabajos engalanan y nutren mi proyecto literario.

"En el Nombre de David" de Hugo Villarroel Abrego es una novela que se acomoda en los anaqueles de los estantes de la biblioteca universal... Sólo el castigo de una publicidad anémica haría de esta novela grande, una joya poco leída. Los que hemos tenido la ventura de conocerla nunca la olvidaremos, perentoriamente la recomendamos y nos vemos obligados a rendir justicia a un escritor de nuestro tiempo y a su obra. Una radiografía historica a la literatura salvadoreña, ya sea, a la pasarraya o detenidamente confirmaría que han sido pocos, pero muy pocos, los creadores que han logrado pasaporte universal, sin quitar méritos a algunos que se han quedado estrictamente a caminar por los andenes y jardines locales del reconocimiento. Hugo Villarroel Abrego se suma a esos pocos rompe fronteras, su temprana obra literaria tiene la capacidad de esa virtud.

"En El Nombre de David" ha sido escrita con conducta literaria, extraordinario estilo, tono apacible, opinión humana, trama universal que atrae al lector a un mundo que tiene espacio geográfico en cualquier parte del planeta y en cualquier pecho de quienes lo habitamos. Hugo Villarroel Abrego y su trabajo literario estan escribiendo su biografía trascendental.


Russo Dylan-Galeas


Gracias, Russo, por tu nobleza.






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martes, 29 de junio de 2010

Hay una canción de Pink Floyd que me gusta mucho, a pesar que tiene tonadilla comercial. Se llama "Coming back to life", es decir, "De regreso a la vida". Un día de estos tomé una fotografía de un electrocardiograma que me impactó y la subí a Flickr, la titulé con el mismo nombre de la canción. La "posteo" en este espacio para ustedes, junto con algunas reflexiones sobre el título.



Vivimos la vida al ritmo de las exigencias de la sociedad en que estamos insertados. Este ritmo, a veces sincopado, por momentos frenético, rara vez conoce de descanso. Nos hace falta tiempo de sueño profundo y reparador, necesitamos tiempo para jugar, para leer, para meditar, para simplemente perderlo, sin sentirse culpables por ello. De repente, como invitada indeseable, nos puede sorprender el enfrentarnos a una enfermedad grave, con riesgo de desaparición física... O la sociedad puede ser testigo indiferente de cómo, impulsados por los instintos, podemos caer en falta, en pecado, en errores lamentables... Todo lo ganado se puede perder, en un instante. Pero la contraparte también es cierta: con decisiones justas y correctas, con coraje y sin medias tintas podemos decidir regresar a la vida que queremos. Dios es el aliado más grande que permite que esa milagrosa conversión sea una realidad en un mundo sobrepoblado de escépticos. No hay que tener miedo, no hay que ceder ante presiones indebidas. Nuestra meta es ser felices haciendo felices a otros, ser buenos haciendo cosas buenas a otros. No son principios gastados o ingenuos: la realidad que todos necesitamos, un mundo más bondadoso y amoroso, eso solo puede construirse desde la base misma de la sociedad, el corazón de cada uno de nosotros. Mi invitación es: volvamos a la vida todos los días, porque vale la pena vivir y ser felices.

Hasta pronto, amigos míos.

sábado, 26 de junio de 2010

Delicate one


Delicate one, originalmente cargada por Characuaco.

Para mis amigos:

Una muestra de mi colección de fotografías de flores. Si hacen clic sobre la imagen accederán a mi página de Flickr, en donde hay más de 600 fotografías originales de este servidor.